A contrarreloj

         Caer y sangrar.   y la vida, sin mí.
     Suspiros como                          el tiempo
          refugio.                                    Ya se pasará
     Marcharte                 la                     sin ti.
  y perderme.                    v                    naufragar por un túnel
          Soñar,                        i                no pensar,
               caer,                        d           Lágrimas ahogadas y
                    sufrir.                     a     Buscar.
                              Romper a llover.

Nuestro reflejo en las pantallas.


Cuando era pequeña, mis dos películas favoritas eran Matilda y Alicia en el País de las Maravillas. Ahora que lo pienso, ambas tienen muchos elementos en común y no es casualidad.
Hacemos "nuestra" una película cuando nos sentimos identificadas/os con ella, cuando refleja parte de nuestra historia o al menos la que nos gustaría vivir. En estas dos películas yo encontré a niñas curiosas y llenas de imaginación, niñas de carne y hueso, como yo.
Por desgracia, habían y hay pocos ejemplos en las pantallas de niñas aventureras, inteligentes, líderes de su grupo de amigas/os, protagonistas de su propia vida...  este tipo de papeles los desempeñaban, en su gran mayoría, personajes masculinos.
Los prototipos de protagonistas femeninos eran casi siempre del mismo estilo, muchachas a las que les ocurrían desgracias y necesitaban la ayuda de un hombre para completar su historia, para ser felices (véase cualquier película de princesas). En muchas, la única ambición del personaje era encontrar un hombre o encontrar el vestido perfecto para su baile. Eran siempre muy femeninas, delicadas y suaves.
Aunque ahora encontramos alguna excepción que otra como puede ser Brave, todavía queda mucho para que nosotras podamos vernos como se ven ellos en esos admirables personajes. Me gustaría que dejaran de encasillarnos tanto en roles que no nos representan y que incluso nos hacen daño. Quiero más personajes como Matilda, Alicia y en la tele como Pipi Calzaslargas. Quiero que las niñas del mañana tengan grandes ambiciones, que sean valientes, enérgicas, fuertes y dueñas de su propio destino.





Déjame...

Déjame decirte que siento tu dolor, 
la impotencia, la tristeza,
la frustración en tu corazón.

Déjame mostrarte lo fuerte que soy,
que aguanto en la distancia,
lo hice ayer y lo haré hoy.

Y déjame cubrir verso a verso
cada kilómetro que nos separa
este universo perverso.

No importa si es duro, pero;
déjame llegar
deja que me marche,
deja que al final eche a volar.


Muere lentamente

Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca.
No arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente
quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente
quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco
y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos,
corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente
quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no preguntando de un asunto que desconoce
o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor
que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos
una espléndida felicidad.

Martha Medeiros

¡Buenos días Mundo!

Hay días en los que te levantas y piensas en todo lo que vas a hacer durante ese día (como practicar deporte, ordenar tu cuarto, leer, ver una película, darte algún capricho, etc). Pero realmente terminas haciendo la mitad de esas cosas, o ninguna. 
Bien, pues yo un día me levanté con ganas de escribir y de plasmar muchos de mis pensamientos, entonces decidí crearme un blog. Aunque como supondréis, no lo hice ese mismo día. A veces necesitamos ir moldeando las ideas hasta tenerlas claras o esperar al momento adecuado para hacerlo con el 100% de las ganas. 
Ahora es el momento de empezar, tengo hambre de contar y de comunicarme. Creo que este blog es una nueva oportunidad para descubrir y descubrirme.