Aquella escena en el metro de Barcelona.

En un metro cualquiera de Barcelona, solo hizo lo que haría por cualquier ser humano, nada extraordinario. A nuestro alrededor, la ya acostumbrada indiferencia de los demás; ojos bajos, oídos sordos y pasos rápidos.

Continúa su camino, baja las escaleras, charla conmigo. No le ha dado importancia, no se ha detenido a pensar que lo que hizo no era tan común.  Pero allí abajo le esperaba aquel hombre de la Tierra, unos hermosos ojos sonrientes que le buscaban para regalarle una muestra de humanidad, un secreto a voces escondido para ojos bajos, oídos sordos y pasos rápidos:

No somos de cartón. Somos de piel, hueso y amor. No somos invisibles, ni egoístas, ni indiferentes. Y cuando alguien nos mira, nos mira como al igual, sentimos que detrás de cada vida hay un mismo sentidoPorque somos el devenir, la suerte nos designa y algunos conformistas caminan sin saber para qué.



Hace tiempo que no escribo.

Hace tiempo que no escribo. Cuando todo va bien no me paro a pensar, cuando las cosas van mal, vuelvo a mis cuadernos y los lleno de tinta frustrada, de letras rabiosas y de páginas tristes que me chillan porque a veces, no soy capaz de ver más allá de estas.

Ha acabado un año y no he escrito sobre la Exposición de World Press Photo a la que fui, tampoco sobre los festivales en los que estuve, ni los pueblos y montañas que visité. Los cines, teatros y conciertos. Las visitas de la familia, los amigos, y los "campamentos". Infinitos momentos únicos y dignos de ser plasmados en unas cuantas líneas. 

El tiempo se consume sin piedad y ahora, a mitad de curso, parece acabar con mis ganas y mis fuerzas. Pero echo la vista atrás, me paro a pensar, a leerme y ver que necesito reescribir, transformar las líneas furiosas por todo lo que me queda por hacer, por los sueños a los que me debo acercar, por las ganas y el simple hecho de nunca dejar de caminar.

"Me caí pero me levante de la primera 
como se levantan las flores en primavera. 

Sin rasguños, se hace pequeño 
el universo cuando levanto mis puños. 

Le dije a mi coraje 
antes que te de calambre 
cocíname las ganas que 
mis sueños tienen hambre. 

Si se desmayan mis rodillas 
si se me cae el cielo 
si se desfigura el día y 
se convierte en hielo
si mi sangre se torna 
color cobarde frío 
si mi valor tiene el 
estomago vacío 
si mis sueños se pelean 
con la suerte 
puede que el fracaso abra 
los ojos y despierte. 

Pero estoy preparado para 
los días salados, 
cualquiera que camine 
se tiene que haber resbalado. 

Caí con todo el peso,
pero si es fuerte la caída mas 
impresionante será mi regreso. 

Ya no corro, le salieron 
alas a mis botas, 
mi cuerpo navega por el aire, 
flota.

Y los deseos me vieron nacer 
los árboles me vieron crecer 
el océano me vio navegar 
las estrellas me vieron cruzar 
las estrellas me vieron llegar 
las estrellas me vieron perder 
las estrellas me vieron ganar 
las estrellas me vieron correr 
las estrellas me vieron volar..."

(Letra de Calle 13- Me vieron Cruzar)

Mujeres de hierro y cariño, entre rejas.

He visto las emociones más sinceras allí dentro, entre las rejas de una cárcel, entre el aparente ambiente de instituto, entre los patios y edificios que simulan, tristemente, el mundo de aquí afuera.
De todas ellas, recojo las lágrimas del primer día, lágrimas incesantes a pesar del gran concierto que había en ese momento (no todo el mundo tiene la ocasión de ver a los simbólicos de Fórmula V). Pero daba igual. Lágrimas desbordantes, mientras alrededor, muchas bailábamos.
Recojo las caricias y las miradas cómplices, "no estás sola", decían estas. Los abrazos, las bromas, las risas y carcajadas que estallaban y llenaban de vida el frío salón.
¡La música que sale de una guitarra, las voces y palmas que se unen, los bailes! Cuerpos que reflejan alegría, comodidad y amor. Mujeres diferentes, algunas de voces altas, otras de cabezas bajas.
Mujeres de hierro y cariño, ellas mismas sobreviviendo, ellas mismas cuidándose las unas de las otras. Historias de lucha y tragedia, y a pesar de todo, de aferrarse a la vida, al destino impuesto. La mayoría inmigrantes, muchísimas, por tráfico de drogas, la mayoría con hijos y familia en otros países. 

Descubriendo: el fotoperiodismo.

La exposición de World Press Photoel concurso más prestigioso del fotoperiodismo (dicen), estuvo en Madrid del 11 de septiembre al 12 de octubre. Una pequeña gran demostración de lo que la fotografía es capaz de transmitir, historias enteras en formas y colores. Las fotografias nos contaron y denunciaron los sucesos más importantes del año 2014. Dejo aquí las que más me impactaron.


Gianfranco Tripodo
Granfranco Tripodo, ganador del tercer premio en noticias generales, viajó hasta Melilla para capturar la tragedia que se vive en este enclave del territorio africano. En  2014, unas 6.000 personas cruzaron las vallas poniendo en juego su vida para ir en busca de una existencia digna. No hacen falta palabras para describir el miedo que desprende su rostro, por suerte, no fue capturado.
http://www.worldpressphoto.org/collection/photo/2015/general-news/gianfranco-tripodo



Tomas van Houtryve 
Tomas van Houtryve

Estas fotografías tomadas desde drones son escenas corrientes: la primera, un grupo de personas se reúne para orar o realizar ejercicio; la segunda, estudiantes en el patio de la escuela. 
Aparte del estilo de foto, lo más impactante es su trasfondo. Tomas van Houtryve fotografió objetivos habituales de los ataques que realiza Estados Unidos en países como Pakistán, Yemen y Somalia. Esto que ahora nos parece escalofriante e inhumano, ocurre mientras el resto de occidente se tapa los ojos sin escrúpulos.


Lu Guang
Por último tenemos al fotoperiodista Lu Guang, lleva una década estudiando la sobrecontaminación en China y lo refleja en sus fotos a la perfección. Nos podemos hacer una idea de la gravedad de la situación, hay lugares inhospitables que sin embargo, están habitados. Las consecuencias para la población son funestas: problemas respiratorios, químicos en la piel, falta de agua potable, desertificación, etc...

Lu Guang
La última foto es especialmente inquietante. Se trata de ovejas, mejor dicho, estatuas de ovejas puestas por el gobierno para "reducir el impacto visual" de las fábricas que vemos al fondo y debido a ellas, la pérdida de animales en la zona.
                                                   

A contrarreloj

         Caer y sangrar.   y la vida, sin mí.
     Suspiros como                          el tiempo
          refugio.                                    Ya se pasará
     Marcharte                 la                     sin ti.
  y perderme.                    v                    naufragar por un túnel
          Soñar,                        i                no pensar,
               caer,                        d           Lágrimas ahogadas y
                    sufrir.                     a     Buscar.
                              Romper a llover.

Nuestro reflejo en las pantallas.


Cuando era pequeña, mis dos películas favoritas eran Matilda y Alicia en el País de las Maravillas. Ahora que lo pienso, ambas tienen muchos elementos en común y no es casualidad.
Hacemos "nuestra" una película cuando nos sentimos identificadas/os con ella, cuando refleja parte de nuestra historia o al menos la que nos gustaría vivir. En estas dos películas yo encontré a niñas curiosas y llenas de imaginación, niñas de carne y hueso, como yo.
Por desgracia, habían y hay pocos ejemplos en las pantallas de niñas aventureras, inteligentes, líderes de su grupo de amigas/os, protagonistas de su propia vida...  este tipo de papeles los desempeñaban, en su gran mayoría, personajes masculinos.
Los prototipos de protagonistas femeninos eran casi siempre del mismo estilo, muchachas a las que les ocurrían desgracias y necesitaban la ayuda de un hombre para completar su historia, para ser felices (véase cualquier película de princesas). En muchas, la única ambición del personaje era encontrar un hombre o encontrar el vestido perfecto para su baile. Eran siempre muy femeninas, delicadas y suaves.
Aunque ahora encontramos alguna excepción que otra como puede ser Brave, todavía queda mucho para que nosotras podamos vernos como se ven ellos en esos admirables personajes. Me gustaría que dejaran de encasillarnos tanto en roles que no nos representan y que incluso nos hacen daño. Quiero más personajes como Matilda, Alicia y en la tele como Pipi Calzaslargas. Quiero que las niñas del mañana tengan grandes ambiciones, que sean valientes, enérgicas, fuertes y dueñas de su propio destino.





Déjame...

Déjame decirte que siento tu dolor, 
la impotencia, la tristeza,
la frustración en tu corazón.

Déjame mostrarte lo fuerte que soy,
que aguanto en la distancia,
lo hice ayer y lo haré hoy.

Y déjame cubrir verso a verso
cada kilómetro que nos separa
este universo perverso.

No importa si es duro, pero;
déjame llegar
deja que me marche,
deja que al final eche a volar.