Cuando era pequeña, mis dos películas favoritas eran Matilda y Alicia en el País de las Maravillas. Ahora que lo pienso, ambas tienen muchos elementos en común y no es casualidad.
Hacemos "nuestra" una película cuando nos sentimos identificadas/os con ella, cuando refleja parte de nuestra historia o al menos la que nos gustaría vivir. En estas dos películas yo encontré a niñas curiosas y llenas de imaginación, niñas de carne y hueso, como yo.
Por desgracia, habían y hay pocos ejemplos en las pantallas de niñas aventureras, inteligentes, líderes de su grupo de amigas/os, protagonistas de su propia vida... este tipo de papeles los desempeñaban, en su gran mayoría, personajes masculinos.
Los prototipos de protagonistas femeninos eran casi siempre del mismo estilo, muchachas a las que les ocurrían desgracias y necesitaban la ayuda de un hombre para completar su historia, para ser felices (véase cualquier película de princesas). En muchas, la única ambición del personaje era encontrar un hombre o encontrar el vestido perfecto para su baile. Eran siempre muy femeninas, delicadas y suaves.
Aunque ahora encontramos alguna excepción que otra como puede ser Brave, todavía queda mucho para que nosotras podamos vernos como se ven ellos en esos admirables personajes. Me gustaría que dejaran de encasillarnos tanto en roles que no nos representan y que incluso nos hacen daño. Quiero más personajes como Matilda, Alicia y en la tele como Pipi Calzaslargas. Quiero que las niñas del mañana tengan grandes ambiciones, que sean valientes, enérgicas, fuertes y dueñas de su propio destino.

